No sé hasta dónde el usuario, el consumidor permitirá que CLARO continúe con su engaño en la oferta de servicios. Si me preguntasen cuál es la diferencia entre el “PULPO” y CLARO, respondería que ninguna en cuanto a las maniobras empleadas para robarte tu dinero y tu paciencia. Pero algo hay en común en la asociación de malhechores: Se sirven de la legalidad para sustraerte tu dinero. CLARO se ampara en una legislación efectiva para proteger sus negocios y engaños. Lo que pretendidamente intenta beneficiar o proteger al consumidor de la telefonía se convierta en letras muertas. ¿Cuáles son las claves del engaño de CLARO?
1. Te
ofertan paquetes atractivos, muy atractivos. Emplean una red de promotores para
atraerte. Al principio todo es bellísimo. “Con este plan se ahorrará x suma de
dinero”; “el plan actual que usted tiene instalado le sale más caro (primer
descaro, se autoincriminan al declarar contra su propio plan)”; “este plan
usted lo puede retirar cuando desee sin penalidad,” (segundo descaro); “el
primer mes es gratis, comenzará a pagar dentro de 30 días”; así van
construyendo jardines mercadológicos buscando el sí.
2. Cuando
el promotor te “convence” se da inicio a los mecanismos de distorsiones de la
empresa. Al otro día hay un técnico instalando en tu casa. Todo camina con
calidad, la velocidad del internet rapidísima, los canales del cable nítidos,
el WIFI perfecto.
3. Al
tercer mes arranca la película de terror. Los canales se caen, la cajita se
daña, el control deja de cambiar, cualquier video de YouTube se enreda en la
descarga, Netflix te dice “lamentamos la interrupción, revise su conexión”.
PRIMERA TEMPORADA.
4. Al
tercer día de problemas, decide marcar el 2201111. Reclama. “Un representante
le atenderá, espere en línea”. Te “jartan” de publicidad mientras espera en
línea (tercer descaro, invaden tu intimidad y privacidad). Un minuto, dos
minutos, tres minutos…15 minutos. “Le asiste EL DIABLO, en qué podemos ayudarte”
(esta llamada está siendo grabada (cuarto descaro). “Díganos su número de
servicio”
5. Uno
como idiota, porque uno se idiotiza al no poder darle continuidad a tu serie
favorita, narra las vicisitudes del apartado 3 (la película de terror). “Su
número de reclamación es 123456. En un día laborable un técnico pasará por su
residencia, disculpes los inconvenientes. ¿En algo más podemos ayudarle?
(quinto descaro, porque le acaba de reportar que ninguno de los servicios
sirven)
6. Al
pasar dos días de tu reclamo (123456) el anunciado técnico no aparece. Acude
nuevamente al 2201111. Igual que antes, espera 20 minutos. Otro representante
te atiende. El programa algorítmico de la empresa impide que te atienda el
mismo representante del reclamo anterior. “Hace tres días que reclamé y el
técnico no vino”. El nuevo representante, que le llamaré SATANÁS, te pone a
repetir lo mismo. Su número de reclamación es 654321. La primera no sirvió para
nada. SEGUNDA TEMPORADA.
7. Al
tercer reclamo, con mucha suerte, te llegará el técnico a la casa. Desde el
primer reclamo te habían dicho que el problema era el módem. El técnico lleva
un módem, cambia el viejo que apenas lleva tres meses instalado (sexto descaro,
los equipos son malísimos). Hacen las pruebas. Todo quedó arreglado.
8. A
la semana siguiente del arreglo, se reinician los problemas. En el transcurso
de la semana del arreglo, cuando uno pensaba que todo andaba bien, de CLARO te
llaman, para preguntarte sobre la calidad del servicio en la reclamación. Si le
responde que está satisfecho o que no
está satisfecho, da igual, a CLARO NO LE IMPORTA que tu corazón y paciencia se
revienten. TERCERA TEMPORADA.
9. Las
deficiencias persisten porque la empresa no tiene las instalaciones adecuadas
para suplir las demandas de sus clientes. La única eficiencia de CLARO se halla
en el servicio de telefonía residencial.
10. CUARTA TEMPORADA. Ante la impotencia generada,
decide ir al área de quejas y reclamaciones de INDOTEL. Mucha cortesía, mucha
atención. Se abre un expediente. Te llaman, te escriben a tu correo
electrónico. Te exhortar a esperar la decisión de CLARO (séptimo descaro, hasta
perdí la cuenta de los descaros).
11. Me luce que entre las empresas de
telecomunicaciones y el órgano regulador hay un guion establecido para que el
cliente permanezca en suspenso, ávido de ver las próximas escenas de la serie.
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