EL PERIODISMO POR CUARTOS
Hay un periodismo que se ejerce por cuartos, para conseguir
cuartos y con cuartos. Ese periodismo de dinero admite todas las preposiciones
y todas las proposiciones, siempre que el metálico reluzca. Por desgracia, y
sigo con las preposiciones, es un periodismo de mala calidad. Pobre en los
conceptos, en la sintaxis y en la redacción. La ambición del dinero no le da
tiempo a aprender.
La inclinación mercurial del ejercicio de la palabra social
se abraza a cualquier negocio. No importa si el sujeto conectado proviene del
narco, de la política corrupta, del Gobierno perverso, de la delincuencia
organizada, de la farándula, etcétera. La balanza de la pluma se orienta según
el dinero envuelto. Lamentablemente muchos de los “plumeros” se venden por
“bajos precios”, porque son “unos muertos de hambre”, de día a día.
La máxima concentración del periodista de cuartos se localiza
en los municipios. Hacer noticias en un municipio es como montar un quiosco,
una pulpería. Algunos de ellos, parcelados en un partido político, venden su
alma a cualquier otro político, aunque sea contrario a su partido. En este
escenario alegan que hacen “relaciones públicas”, que ellos son comunicadores
expertos en marketing electoral. Además de lambones, son atrevidos.
La mayoría de los que se identifican como “periodistas” son
enganchados al periodismo, personas habilidosas que en un momento de su vida
entendieron que la mejor manera de buscársela era a través del “oficio de
comunicador”. El periodista académico (egresado de una universidad) se comporta
con mayor prudencia.
El mal ha aumentado considerablemente con la implosión de las
redes sociales y los medios digitales. El enganche a periodista se
cualquieriza. De buenas a primeras, fulano abre un programa, zutano abre un
canal, perencejo dispone de una gran audiencia. ¡La regla es mínima, mientras
más disparates “informa”, mayor es la audiencia del pseudoperiodista!
El objetivo del enganche a periodista es ser colocado en una
nómina pública. Caer en gracia con un funcionario o dirigente del partido
gobernante. Por casualidad de la vida, este personaje siempre anda en apuros
económicos. La capacidad de lambonismo lo lleva a multiplicar sus ingresos de
cualquier manera. Con frecuencia choca, porque sirve a dos políticos opuestos o
a personas con intereses antagónicos. Algunos corren por las amenazas de muerte,
porque quieren andar con Dios y con el Diablo.
Este personaje ha creído de verdad que el periodismo es EL
CUARTO PODER. Aunque leyó esta frase en otro sentido: EL PODER DE LOS CUARTOS.
Hace mérito a su convicción. NIASA 100623.
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